La pobreza y delincuencia de mucha gente como procedente de la misma falta de educación, muchos vicios muy pesados de la gente se le atribuyen a “mala educación”.
La idealización de la educación asociada simultáneamente a su ideologización construye un panóptico que pone a la
educación en tintes de “luz y sombra”.
En las realidades que vivimos la educación
es causa y es efecto a la vez que es medio, es un proceso y un sistema complejo.
Los poderosos de la economía y de lo político dictan las directrices que van
maniobrando en el mundo a la educación.
La educación fue de corte religioso
dado por religiosos durante mucho tiempo.
En la actualidad la educación y sus sistemas está
para cubrir las expectativas del sistema que gobierna/domina el mundo, el
neoliberalismo, la última versión modernizada del capitalismo.
El neoliberalismo lleva unas décadas operando y sus principales resultados han
sido considerablemente malos.
El neoliberalismo ha traído bienestar para unas pocas
personas que se han hecho más ricas y más poderosas.
Cuando el sistema opera tan mal, en medio de semejante desorden y destrucción,
la educación se re-toma para tratar de re-dimensionar las cosas.
Los educandos en México tienen que practicar sus quehaceres e intentar aprender
algo en el seno de una sociedad nacional conmocionada y altamente presionada.
En varios sitios del país las escuelas han
tenido que cerrarse (generalmente de modo temporal) por el riesgo latente y
efectivo de actos delincuenciales que han llegado a lo mortal.
La educación en México no ha sido muy “saludable” en ninguna de nuestras
etapas históricas.
La educación ha sido “arma de doble
filo” en la historia mexicana. Se la aplica para gobernar pero igual se la aplica para des gobernar.
La
educación pública es sometida a estreses repetitivos conjuntamente con
presupuestos insatisfactorios en la mayoría de los momentos y situaciones.
La calidad de la educación también padece los “ajustes” presupuestarios y la
sobrerregulación que se da en el sistema educativo mexicano.
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